Vivir es Elegir.

Mama se va a la guerra - Vivir es elegir

Sigueme en 

 

Hace dos semanas tuve el placer de poder formar parte del primer encuentro de las Alas de Samotracia.

Recuerdo hace ya varios meses atrás cuando Alicia se puso en contacto conmigo para hacerme la propuesta:

 

- ¡Cristina te quiero allí!

 

Por supuesto no lo dudé ni un segundo, esa propuesta sonaba genial, como no formar parte de ella, hacerlo iba a ser todo un privilegio.

La aventura empieza cuando Alicia me manda el cartel de presentación ya terminado, ver mi nombre allí como testimonio ya hizo que se me erizara todo el vello del cuerpo.

 

- ¡¡Cristina vas a hablar en público!!

 

(no paraba de repetirme eso a mí misma una y mil veces)

 

Lo de escribir dicen, se te da bien, ¿pero hablar? era ese momento de pánico, donde el miedo te juega malas pasadas y es o luchar contra él o que te lo eche todo al traste. Elegí la segunda (nada fácil, por cierto).

 

Dejando el pánico de hablar en público a un lado, viernes día 17 de noviembre maleta en mano dirección al aeropuerto, donde allí me iba a encontrar con una compañera de aventura Yani, donde la hora de retraso del vuelo hizo que una vez subidas en el avión dirección Alicante, tuviera la sensación de conocerla de toda la vida. Una mujer dulce, risueña que sabes que va a hacer de ese fin de semana unos días aún mejor.

Una vez allí nos esperaba Alicia, a la que conocía por teléfono y nada más, de esas personas que te has imaginado como serán solo por el tono de voz ¿no os ha pasado nunca eso? yo lo suelo hacer mucho, les pongo caras a las voces que hay detrás del teléfono, es divertido (sonrío). Alicia con una sonrisa de oreja a oreja un abrazo que te quitan todos los nervios de golpe y esa voz tan llena de vida nos daba la bienvenida. Sí, desde el primer minuto me sentí como en casa, mejor dicho, me hicieron sentir como tal. Alicia le acompañaba una mujer de aspecto muy elegante, Eugenia, ¡dios! todo tendríamos que tener una Eugenia en nuestra vida, cuanta vitalidad.

 

¡Yo de mayor quiero ser como ella!

 

Entre presentaciones, carcajadas, maleta para arriba, maleta para abajo, nos sentábamos a cenar y a compartir un poco de lo que sería la experiencia del sábado, una cena de confesiones, donde cada una contó un poco de su historia, fue el aperitivo de lo que iba a ser el gran día.

 

¡Y llegó!

 

Sábado 18 de noviembre, Hort de Nal.

 

Qué lugar más bonito, que vistas tan impresionantes, una finca rodeada de palmeras, porque eso sí, Elche tiene la concentración de palmeras más grande del mundo, si no es así poco le falta. Que paisaje, que paz trasmitía ese sitio, el reflejo del sol en esa piscina junto a la temperatura tan cálida que hacía recordaba a los días de verano, y a quien no le gusta un día de verano...

Un centenar de mujeres le daban vida y más alegría a ese lugar, risas, miradas entre desconocidas, que al poco rato se iban a convertir en compañeras de un día muy muy especial.

La inauguración del acto corrió a cargo de Alicia, que fue la que organizó el encuentro y presentó oficialmente su proyecto solidario, la ONG VICTORIA RECUPERA SUS ALAS, una entidad sin ánimo de lucro que se encarga de la recogida de alimentos y libros para niños y familias con pocos recursos, donde todas las participantes colaboraban con el desembolso de su entrada.

Tras su intervención, le tocaba el turno Silvia Rodríguez, psicóloga experta en Dependencia Emocional, sus explicaciones dieron paso a un diálogo entre nosotras, un sin fin de preguntas abordaban a Silvia y ella con su mejor sonrisa y ese toque de humor, hizo que, de un tema muy delicado, se pudiera sacar incluso más de una carcajada.

Después de esa charla tan interesante, parón para comer y luego llegaba el gran momento.

 

- ¡¡¡Vas a subir al escenario y vas a plantarte delante de todas esas mujeres!!! Repetía una voz interior una y otra vez.

 

 

Era imposible comer algo ante tantos nervios, vale mentira, a mí ni los nervios me quitan el hambre, y más con la pinta que tenía todo, ¡estaba delicioso!

 

- Ya está, ya no hay marcha atrás, sin darte cuenta estas sentada junto Alicia, Yani, Raquel y Alyne encima del escenario y Alicia te está presentando.

 

Era la segunda vez que contaba mi historia en público, esa historia que cada vez que recuerdo me hace llorar, y al contarla sabía que no iba a ser menos, desnudé mi alma en otro formato que no era el mío habitual, está vez no escribía, esta vez iban a ver el dolor reflejado en mis ojos, una voz que tenía que parar porque nudo en la garganta no me dejaba seguir. En dos minutos tenia las miradas de complicidad abrazándome en la distancia, esas mujeres desconocidas lloraban conmigo, veía en sus rostros como hicieron de mi dolor el suyo, y como sus ojos se inundaban de lágrimas a la vez que los míos. Os prometo que pude sentir el calor y el cariño de cada una de ellas, desnudar así mi alma no fue fácil, pero poco a poco aquello que me producía pánico acabó menguando, y terminé hablando con amigas, con compañeras de vida. No podría expresar del todo que sentí, solo sé que una vez más fui capaz de ver como el ser humano cuando se da la mano, cuando camina junto a una misma causa, cuando desnuda sus miedos, sus peros, y está dispuesto a dar y a recibir es algo maravilloso. Deseo que todas y cada una de las mujeres que estaban allí en esa sala, recibieran por mi parte el mismo cariño, que pude recibir yo de ellas, y la gran lección de humanidad que nos dimos entre todas.

 

¡GRACIAS y mil veces GRACIAS!

 

Nos vemos a las próximas chicas, y recordad:

 

"TENEMOS QUE QUERERNOS MUCHO, PERO SOBRE TODO TENEMOS DE QUERERNOS BIEN".

 

 

#mamasevaalaguerra