Estamos hechos de primeras veces...​

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A día de hoy, después de casi dos años de ese primer contacto con la quimioterapia, cuando la recuerdo, un escalofrío recorre mi cuerpo, el estómago se encoge, y me entran unas náuseas que no puedo controlar. Una vez ahí, en esas cuatro paredes, voy a confesaros que esa habitación me sabía más a muerte que a vida en esos entonces.

 

- "Siéntate, estate tranquila, vamos a empezar".

 

Ese frío del spray desinfectante con ese holor tan fuerte, ese primer pinchazo anunciando el comienzo de toda una guerra por batallar, un surtido de bolsas y más bolsas de colores rodeandote, máquinas enchufadas a ti que no paran de pitar. Y tú, con tu versión miedo más a flor de piel que nunca, se te empiezan a mezclar los sentimientos casi tan rápido como esos líquidos en tu cuerpo. Miedo, rabia, tristeza, incertidumbre, desorientación, acechan sin parar, y tener que "calmarlos" a todos ellos de golpe en esos instantes es misión imposible, (lloro), no controlo todo eso que me está pasando por la cabeza por milésima de segundo, se me queda grande, y me dejo llevar, hoy no estoy para andar ordenando nada allí dentro. Que malas pasadas nos juega la mente, como se apodera de nosotros hasta tal punto de dejar de tener el control sobre uno mismo, (algo que aprendí hacer después de todo este proceso). Venas que queman, cuerpos que se quedan fríos, la barriga empieza a doler, ya no sabes si de los mismos nervios o de toda la porquería que está entrando dentro de ti, tú color de piel se emblanquece por momentos y es allí cuando vives en primera persona eso de: "hostias de realidad". Aquella era la mía y solo había hecho más que empezar. Era mi primera vez, y lo que iba aprender de todo aquello, iba a cambiarme la vida para siempre. Esa sala, esa aguja atravesando la piel anunciando malos tiempos, esas bolsas que tanto maldigo, todo ello, fueron lecciones.

Ahora cuando tengo un mal día, cuando creo que no voy a poder, recuerdo cada uno de esos instantes, todas esas primeras veces, llorando muerta de miedo ante lo desconocido, ese pánico al "no voy a ser capaz" y sin saber cómo, hoy estoy repleta de muchas primeras veces que me han cambiado la vida.

 

No sabemos de lo que somos capaces, de todo lo que podemos llegar a lograr, no sabemos lo fuertes que somos, hasta que ser fuerte es la única opción.

 

#mamasevaalaguerra.