He aprendido mucho, pero no te debo nada.​

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"GRACIAS AL CÁNCER..." 

"AL CÁNCER LE DEBO..."

 

 

Son frases que no me gustan, (con todos mis respetos a las personas que las utilizan), siempre hablo desde mi punto de vista, y desde el total respeto a los diferentes puntos de enfoque de lo que conlleva toda esta enfermedad. Quien soy yo para decir el que ni el como. Pero eso de "deber al cáncer"  yo, no.

Lo que he aprendido de él, lo he tenido que hacer a la fuerza, no escogí tener que empaparme de esta "lección de vida"  de estas ganas insaciables de querer luchar por algo que me pertenece, que es mío, y que una enfermedad quiere arrebatarme, creerme que nunca nadie se plantea eso en ningún momento de su vida, sobrevivir...

Aquí veníamos a vivir, a disfrutar de este viaje tan corto por la vida, a empaparnos de ella, a quedar exhaustos de felicidad, dejando por su paso, un camino lleno de recuerdos y experiencias, pero esta no, no entraba en mi "plan de vida"  tener que sobrevivir. 

 

SOBREVIVIR: 

 

 

Seguir vivo después de la muerte de una persona o después de un hecho o de un momento determinados, especialmente si son peligrosos.

 

Durar o seguir existiendo [algo que es propio de otra época].

     3. Salir adelante con los medios mínimos necesarios para vivir.

 

Esta es la definición que aparece en el diccionario cuando buscamos la palabra: "sobrevivir", nada bonita ¿verdad? pues así es.

En el diccionario no te explican lo que esta palabra conlleva, que no es poco, eso solo puede hacerlo la experiencia de pasar por algo que pone tu cuerpo y tu mente al límite. Esa que sacará de ti a la persona que jamas creíste pensar que podía existir, se llama "tu yo más fuerte" . Llegar a conocer a ese "yo" es espectacular, pero ufff (miro hacia arriba) es le aprendizaje más caro que conozco.

Sea cual sea la experiencia, (en mi caso un cáncer) hace que te replantees en ese preciso instante, la manera que has tenido de vivir hasta entonces, te hace cuestionar las prioridades, las cosas verdaderamente importantes en la vida, cuando haces balance de ello, te das cuenta (en mi caso) que estabas viviendo fatal, y a fatal me refiero a vivir a medias, dando un valor a cosas que no lo tienen, y dejando pasar aquello que de verdad importa en la vida. Así que cambio de enfoque, visualizamos la vida tal y como es:

 

- fugaz (muy fugaz, de verdad que si) 

- imprevisible (para todos)

- tuya (y solo tuya)

- con un sin fin de posibilidades (si estas dispuesto a quitarte los miedos y salir a por ellas)

- y la más importante de todas ¡SOLO HAY UNA!

 

Así que es cierto, que después de un cáncer ya nada vuelve a ser lo mismo, creo que nos trasformamos en nuestra mejor versión, esa que quizás no hubiéramos llegado a conocer nunca, si no fuera por tener que vivir pensando en sobrevivir. Pero lo aprendido no se lo debo a él, me lo debo a mi, a mis ganas, a mi constancia, a ese saber estar y no querer tirar la toalla, a la fuerza que saco todos las mañanas para poder salir adelante, aún mirando hacia atrás para recordarme de lo que fui capaz. Y no, una vez más no, no te debo nada, me lo debes tú a mi, dejarnos en paz a mi y a los míos, me debes una vida llena de calma, me debes no tener que saber más de ti, pero déjame decirte algo:

 

Me debes mi mitad y se que ni tu ni nadie me la va a poder devolver jamás, por eso tú si que vas a saber de mi, porque haré siempre todo lo que esté en mis manos para poder acabar contigo, aunque para ello tenga que dejarme la piel otra vez, de eso ya sé un rato. Me debes esa vida que ella desde aquel 22 ya no tiene. Te lo dije una vez, desde la rabia, la ira, y la impotencia que me sale al pensarlo.

 

¡Vamos a por ti, y ten seguro que vamos a ganarte!

 

 

#mamasevaalaguerra

 

Cristina Inés, (en su mejor versión).