Heroes con bata​

Mama se va a la Guerra - Héroes con bata

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El cáncer es jodido, hay que echarle ganas, pero ganas ¡eeh!, es ese monstruo que se cuela dentro de tu cuerpo y va a destruir todo aquello que se interponga en su paso, y lo que no también. Tiene una misión, va alimentarse de ti, va hacerse mayor a base de que tu cada vez te hagas más pequeño, va a llenarte de miedos, dudas, va a intentar que salgas corriendo hasta que llegues a caerte y no quieras levantarte. Pero ¡eps! no estás sol@,

Siempre se habla de nosotros los enfermos de las seis letras como "súper héroes", no diré que algo de súper poderes acabamos teniendo después de tanta pócima, rallos X y ese sin fin de cosas que nos meten dentro. Pero hoy voy hablaros de esos super héroes con bata. De esas personas de las que todos hablan pero nadie ve (solo los que padecemos esta enfermedad sabemos de ellos) de sus poderes, de vivir en el anonimato.

 

Voy a contaros de mis "súper héroes". 

 

Catalina, mi doctora, la mujer con un poder en sus manos que me dejó alucinada desde el minuto uno. El monstruo estaba en mi cuerpo, eso ya lo sabíamos porque unas máquinas que tienen ellos allí entre rincones y pasillos secretos con nombres raros para despistar al resto de los mortales, nos lo habían chivado ya. Pero ella después de eso, me tumbó, me hizo respirar tres veces muy fuerte y empezó a palparme, primero el lugar donde ya sabíamos que habitaba el monstruo y luego por el cuello, y ¡bingo! esa dichosa cosa habia hecho de las suyas, estaba reproduciéndose dentro de mi a pasos agigantados, y ella con una sola mano fue capaz de notarlo. Cerró los ojos, respiró (cosas de súper héroes supongo) y dijo:

 

- ¡Aquí! aquí tenemos algo que no me gusta nada.

 

Esas manos señores, sentí que mi vida dependería de esas manos, curioso, pero así fue. Tiene el poder de encontrar, de calmar con su voz tan dulce y de decirte con la mirada:

 

- Saldremos de esta Cristina. 

 

Creo que es lo más parecido a mi "Súper Woman", Catalina va más conjuntada y en vez de una gran "S" bordada en el pecho, mostraba una gran sonrisa en su rostro, que me iluminaba en mis sombras mas oscuras. 

 

Vamos a por mi siguiente súper heroína, en este caso son unas cuantas, podrían ser tranquilamente "mis Ángeles de Charlie". Ellas, "las enfermeras", en milésimas de segundo, se plantaban sus guantes, se colocan sus mascarillas, sacan sus poderes en forma de velocidad, ganas, paciencia, (algunas más que otras) todo hay que decirlo, y al lio, no he visto a nadie encontrar venas con tanta delicadeza mientras le llaman tres personas, le pitan las máquinas avisando que el tratamiento de otra se terminó, y todo eso sin perder la sonrisa, ¡vamos por dios! si a estas mujeres las ponemos en "Dragon Ball", la serie dura un capitulo. Un hurra por vosotras, aquí tenéis una fan para siempre.

 

El siguiente turno es para esa pareja de radiólogos. Esta pesadilla del cáncer empezaba a llegar a su fin. Esas dos personas a las que me tocó ver todas las mañanas durante 28 días de cuenta atrás. Vestida con mi bata azul marino (muy a la última el color) me dirijo acompañada por esa pareja radioactiva, "radioactive man y radioactive women" a un búnker, si si, en esa sala si se acaba el mundo y te pilla dentro no te pasa nada. Me tumban en esa máquina con pinta chunga, sabes que eso va achicharrarte y ellos van hacer todo lo posible para que sea lo justo y necesario. Rotulador en mano muestran sus poderes encima de mi torso desnudo, enserio no son horas para ponerse hacer dibujitos en mi cuerpo (sonrio). Aún y en esa situación tan rara, tumbada, sin moverme, desnuda ante dos desconocidos (que dejaron de serlo en la tercera sesión) con ese miedo al que vendrá, ellos tuvieron esos super poderes de hacerme sentir bien, tranquila, con momentos de risas, anécdotas de un “respira, no respires" y de hacer de aquella experiencia, una experiencia bonita de recordar. Siento deciros que no, no le salían rayos X de los ojos, pero mis ojos cada mañana al salir de allí brillaban un poquito más. 

 

Que lo de "luchar contra el monstruo" se hace más fácil, un poco más llevadero, gracias a todos y cada uno de ellos. Gracias a ese personal tan profesional al igual que humano, a esas manos "quita miedos", esas miradas que apaciguan, a esas palabras que consuelan. Sí, para estar allí hay que ser un súper héroe, porque para nosotros los enfermos no es nada fácil, pero para ellos tampoco. Los he visto sufrir como si de sus propias venas se trataran, como si fuera su cuerpo el que está en esas salas. 

Al final contra el monstruo, luchamos todos. 

 

Desde aquí, ¡GRACIAS!