Haz hueco que llego.​

Mama se va a la guerra - Haz hueco que llego.

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Estas son las típicas notas que tendrían que tener las páginas de cualquier agenda de vida "normal” más o menos llenas, con más o menos colores, incluso pegatinas divertidas que nos recuerdan esas tareas tan chulas que nos faltan por hacer. De hecho, esto es el recuerdo de algunas de mis páginas de antes de tener que compartir agenda con el Sr. Cáncer. 

 

- Mamografía 

- Tac

- Pec tac

- Resonancia

- Visita oncóloga 

- Analíticas

- Biopsia  

- Gammagrafía ósea 

- Visita cirujana

- Quirófano  

- Resultados

- Electrocardiograma 

 

Así es, en dos días pasé de agendar (lo sé, no existe esta palabra, pero me encanta) un 27 de octubre "visita con el pediatra", a un 29 de octubre "visita con la oncóloga". Al principio, es abrumador, si antes me faltaban horas al día, días a las semanas, y semanas a los meses, intentar para ese entonces estar en todos los sitios ya era cosa de "Cuarto Milenio". Sin darte cuenta, escribes en esas páginas como el que escribe la lista de la compra, con total naturalidad, la única diferencia quizás al escribir, es que el pulso tiembla más. Dichosos lunes de analítica, martes de resultados, miércoles de quimios y el resto de la semana cierra agenda que toca vomitar. Pero en el fondo no es así, conoces tu cuerpo, conoces lo mal que te sienta esa pócima roja y cómo vas a estar después de ella, o, mejor dicho, como no vas a estar. Pero ¿bloquear agenda para descansar? no señores, la vida sigue y muy rápido, me tocaba organizar. Os contaré algo, esa agenda, ese sin fin de cosas por hacer, esa vida mitad yo mitad lucha contra el cáncer me hacía sentir viva. Llegaba al final del día agotada, pero con esa sensación de: "Cristina has podido". A lo mejor lo lógico hubiera sido descansar más, pero entre el insomnio de la cortisona y la cabeza que no paraba de dar vueltas, solo quería hacer, hacer y hacer. Imaginaros (anécdota) que había noches que a las 3 de la mañana estaba barriendo mi casa. Esas líneas escritas en esa agenda al mirarlas hoy me demuestran al terminar con todo este proceso, que, sin tú saberlo, tienes la capacidad de llegar donde jamás hubieras imaginado. Que lo que ayer estresaba hoy ya no tiene esa fuerza para hacerlo, que aquello que tanto te preocupaba hoy ya no te quita el sueño, que donde pudiste ser fuerte una vez podrás serlo de nuevo. Y que venga lo que tenga que venir, y que llegue como tenga que llegar, que si es bueno o malo lo escribiremos igual, nos llenaremos de valor, y a caminar. 

 

Curiosidad:

La agenda de un enfermo de cáncer es la agenda con más horas en ayunas que hayas podido ver jamás. ;-)