Carroza por ambulancia​

Mamam se va a la guerra - Carroza por ambulancia

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Con vuestro permiso empiezo esta entrada con un post que publiqué para Julio de 2016 en Instagram, junto con la foto de hoy.

 

20/07/2016

 

Cenicienta del siglo 21.

Mañana de miércoles completita, empezamos con ambulancia en la puerta de casa a las 06:00h de la mañana,

(2h para llegar al hospital). Sesión de radioterapia, y para desayunar 02:30h de Trastuzumab (vacuna que se administra durante un año a las pacientes con cáncer de mama con HER2).

De camino al hospital pensaba en las veces que de pequeña soñaba con la carroza de Cenicienta esperándome en la puerta de casa mientras yo lucia mi vestido azul radiante. Hoy con 28 años, me espera en la puerta de casa una ambulancia y en el bolso mi bata azul, creo que alguien no "pilló" bien el concepto de mi deseo... (sonrío).

 

Así me salía explicar ese día mi aventura con la ambulancia hacia el hospital, mi hospital aún, hoy en día.

Durante un mes y medio largo tenía que cogerla cada día para acudir a radioterapia, la de anécdotas vividas en ella, la de personas que he llegado a conocer (con las cuales hoy mantengo una bonita amistad). Cada día era una aventura, no sabías nunca quien vendría a buscarte, si sería la simpática Carmen, con la que arreglábamos el mundo con ese toque de humor negro que tenemos las dos, o vendría Josep, ese hombre que me vio llorar después de recibir la noticia de que no se podía hacer nada por mi hija, compartiendo batallitas y experiencias vividas en esa su ambulancia. Tenía una energía imparable a pesar de su edad (Josep no te estoy llamando viejo) pero vaya crack estas hecho, (se me escapa una carcajada). Y a los otros tantos compañeros de viajes que me disculpen por no recordar sus nombres. Una vez más esta enfermedad me traía su lado más humano, la oportunidad de conocer gente maravillosa dispuesta hacer de mi viaje de 90km, un viaje más ameno y más agradable. De camino recogíamos a más pacientes y a la fiesta se le sumaban caras conocidas, más historias y más anécdotas por recordar y acabar siendo tú, también, el recuerdo agradable de alguien. En serio, en esos instantes es cuando dices aquello de

"la vida compartida es más".

 

Casi siempre subía dispuesta a dormirme, tenía tiempo suficiente y la confianza ya me permitía no tener vergüenza para ello, pero jamás logré hacerlo, creo que era demasiado interesante todo lo que nos ocurría dentro como para dormirme por el camino, no vaya a ser que me perdiera algo. De vez en cuando escribía, leía o hacia alguna que otra tarea, era como una pequeña oficina a ratos, que podía quedarse parada en un atasco en plena ronda 2h largas tranquilamente. Otra cosa que siempre hacía era comer, inevitable no hacerlo (me pillaba a unas horas que yo si no comía uf…) con toda la comida que llevaba en el bolso, podía estar parada en la carretera tres días, que no nos hubiéramos muerto de hambre. -mujer prevenida vale por dos, dicen.

Hoy en día, después de un año sin tener que necesitarlas, solo en alguna ocasión muy puntual cada vez que veo una ambulancia por la calle miro siempre quien conduce, buscando esas caras conocidas que me alegraron aquellos días.

 

Gracias a todos y cada uno de ellos por vuestra amabilidad a esas horas de la mañana, donde algunos teníamos que despertar.

Gracias por esos abrazos, por ese "vamos que te lo comes con patatas".

Gracias por celebrar conmigo ese último día de radioterapia, gracias y mil veces gracias.

 

Porque de pequeña quise carroza y la vida me trajo ambulancia, pero dudo mucho que el conductor de aquella calabaza fuera tan simpático como lo sois todos vosotros.

 

Atentamente: Una cenicienta con bata.

 

#mamasevaalaguerra