A falta de sueño, pero no de sueños.

Mama se va a la guerra- A falta de sueño pero no de sueño

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​No conozco a ningún paciente con cáncer que en pleno tratamiento me haya dicho: "que bien he dormido hoy" y me incluyo a mí, claro está (sonrío). En el momento que empiezas con todo el proceso de quimioterapia y medicación para aliviar los síntomas de esta, en lo que menos piensas es en el sueño que vas a pasar. Hablamos de la caída del cabello, de los vómitos, del dolor, pero no se habla de la falta de sueño, y no valoramos lo importante que es en el día a día hasta que este te falta. Sueño, dónde estuviste todas esas noches, dónde el agotamiento físico y mental apuntaban a que iba a caer rendida en la cama y una vez en ella la sensación era de querer seguir, de no poder parar. Creo que se perdió entre mis venas, mezclado entre la cortisona y la quimioterapia. Lo largo que se hacen los días cuando te pasas 20 horas de sus 24 despierta, por un momento pensé incluso en invertir las noches de insomnio en adelantar las tareas de casa, pero una cosa es que tengas insomnio tú, y el otro es crearlo a los vecinos, no sería justo (se me escapa la risa). Lo que dan de sí esas veladas tumbada en la cama, esas citas noche tras noche con tu "yo" más pensativo, agotado y super activo a la vez, si si suena imposible, pero agotado y activo pueden ir de la mano (otro descubrimiento del cáncer). En esas horas de soledad nocturna, llegué arreglar el mundo, bueno lo intentaba, me cuestioné tantísimas cosas, tantos ¿Porqué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Hacía balance del día, que me había aportado, que quería que me aportara el siguiente, le exprimía el jugo a ese insomnio a más no poder, ya que no podíamos dormir, por lo menos sacarle algo bueno a todo eso.

 

Las noches se volvieron sabías, y yo un poco más sabía con ellas, llegué a conocerme tanto. No hay nada como saber de una misma, y a saber me refiero, a descubrirnos, a conocer nuestros miedos, nuestros sueños, cuáles son nuestras metas, que camino queremos escoger para seguir caminando por la vida, y lo más importante, que queremos seguir llevando en la mochila para andar con ella, y que queremos quitar para que esta pese menos. Era hora de aligerar el equipaje, desde que tenía uso de razón, llevaba avanzando con los hombros rojos y la mitad de cosas eran totalmente prescindibles. ¿Sabéis?  

 

"Las cosas que más nos llenan, son las que menos nos pesan"

Y lo sabes, cuando has vaciado tú mochila, esta sigue llena, pero te es más fácil avanzar. 

Que sensación más buena la de las mañanas, después de esas noches, muy cansada, cierto es que, entre mi tono amarillento y mis ojeras por las rodillas, os lo podéis imaginar... algunas de las personas que leerán esto no les hará falta imaginar, se cruzaron conmigo en algún momento o compartieron las conversaciones "no conversaciones" que podía mantener para esos entonces. En fin, que, de esas interminables noches, de esas reflexiones que día tras día me acompañaban como rutina y parte del tratamiento, conocí a una nueva Cristina, ya nunca volví a ser la misma, esas horas de insomnio también me ayudaron y me sirvieron para ser mejor hoy. 

 

Y una vez más, de una mala experiencia, sacamos algo positivo, porque siempre hay algo, si sabemos buscarlo. 

 

#mamasevaalaguerra.